
Este bacalao está delicioso: es un pescado blanco fino, resultón y apropiado para cualquier ocasión.
Para cuatro personas:
Cuatro rodajas de bacalao Skrei.
Aceite de oliva virgen.
Cuatro dientes de ajo.
Medio caso de tomate frito.
Medio vaso de caldo de verduras.
Medio vaso de vino blanco.
Un pimiento rojo.
Un poco de salsa Valentina.
Un poco de perejil.
En una sartén grande y honda picamos los tres ajos muy finos y los freímos despacito en cuatro cucharadas de aceite de oliva. Añadimos medio vaso de caldo, medio vaso de tomate frito y una ramita de perejil. Añadimos el vino blanco y dejamos unos minutos
Ponemos todo esto en el vaso de la batidora y añadimos un pimiento de lata y batimos hasta que quede una salsa interesante. Salpimentamos y reservamos.
En la sartén donde freímos el ajo colocamos las cuatro rodajas de bacalao con un poco de aceite de oliva y dejamos que se hagan por las dos caras. Cuando esté listo añadimos la salsa y dejamos que ligue unos 15 minutos.
Observación: Si la salsa nos queda un poco líquida, se puede añadir una cucharadita de maizena.
Servimos con un poco de arroz basmati/patatas cocidas/fritas …al gusto.
Y si os preguntáis que es el skrei, recurrimos a un resumen de lo que dice la IA:
El Skrei es un bacalao nómada noruego considerado por muchos como el «pata negra» del mar. Su nombre proviene del noruego antiguo y significa literalmente «el que viaja» o «nómada».
Cada año, este bacalao migra desde las gélidas aguas del Mar de Barents hacia las islas Lofoten, en el norte de Noruega, lo que desarrolla su musculatura y le otorga una textura firme y unas lascas blancas inconfundibles. Solo está disponible de enero a abril.