
Este plato es apto para todos los públicos, está muy rico y se le puede añadir todo tipo de cosas extra, como mejillones o navajas.
Ingredientes para 4 personas
250g de fusilli.
Una bolsa de beberechos frescos de 500 g.
Tres cucharadas de tomate concentrado.
200 g. de langostinos ya cocidos.
Una lata de bonito en aceite de oliva.
Tres dientes de ajo.
Una cucharada de alcaparras.
La cuarta parte de un vaso de vino blanco.
Un poco de orégano, pimienta negra molida y una cayena.
Aceite de oliva virgen (seis cucharadas).
Una hoja de albahaca para adornar (opcional).
Dos palitos de pescado.
En una sartén grande ponemos las seis cucharadas de aceite de oliva. Cuando empiece a calentar doramos muy despacio los tres dientes de ajo cortados en trocitos muy pequeños y la cayena. Cuando estén listos, añadimos los langostinos pelados y dejamos que cojan bien el sabor del ajo. Entonces añadimos el vino blanco y los berberechos (que dejamos previamente en agua con sal durante media hora), muy bien lavados. Ponemos una tapa a la satén para que se vayan abriendo a su aire.
Cuando estén abiertos los berberechos añadimos la lata de bonito, el tomate concentrado, el orégano las alcaparras y los palitos de mar.
Ahora ponemos agua a hervir con un puñado de sal para hacer los fusilli. Cuando el agua hierva añadimos la pasta los minutos que diga el sobre procurando no pasarnos porque la pasta se digiere mucho mejor al dente. Nada más que esté la pasta lista la sacamos de la olla y la ponemos en un escurridor. Nunca se pasa por agua fría. Mezclamos con los ingredientes de la sartén y comemos al instante.
Como dato interesante, los italianos no ponen queso rayado a la pasta que lleva pecado o marisco.
Y como dicen nuestros primos, los italianos:
«La vita e una combinazione di magia e pasta»











